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Schock BA Heladeo Artesanal
Schock BA Heladeo Artesanal
Schock BA Heladeo Artesanal
Schock BA Heladeo Artesanal

UNA IDEA
CON GUSTO A FELICIDAD

El día que Lucho decidió emprender era domingo. La palabra que le vino a la cabeza fue helados, y no esperó al lunes: ese mismo día empezó a soñar en voz alta.

Sabía qué quería crear. Algo con sabor dulce, algo que agasaje, que junte a la gente y la conecte con los sabores de su infancia.

Antes de eso pasó más de diez años como tripulante de cabina de pasajeros en una compañía aérea, y cerró su etapa en el aire como jefe de cabina. Siempre supo que su misión era ser el mejor anfitrión: hacer sentir cómodas a las personas que lo rodean.

Con los pies en la tierra, entendió que era el momento de echar raíces. Sus viajes y su pasión por brindar servicio lo llevaron a la gastronomía y a una escuela de chefs.

De golpe y de a poco, descubrió que un plato hecho con sus propias manos no era sólo un plato: era disfrute, hospitalidad y amor. Todo lo que quería transmitir, no sólo en un trabajo sino en su vida.

VALORES COMPARTIDOS

Con actitud emprendedora y el mismo brillo en los ojos de siempre, Lucho le dio forma a una marca de helados con personalidad propia.

Se propuso crear un producto bien hecho, con ingredientes genuinos. Y también un lugar para disfrutarlo: una experiencia pensada para quienes buscan momentos simples de felicidad.

Una sola cucharada de helado alcanza para activar las zonas de felicidad del cerebro. Está comprobado.

DESDE ITALIA,
CON AMOR

Siguiendo la huella de sus raíces, invirtió en maquinaria importada desde Italia para la producción artesanal de los helados.

Cada detalle del proceso está cuidado y supervisado por Ariel Segesser, maestro heladero, bicampeón latinoamericano de helado artesanal y referente internacional en chocolatería.

HUELLA PROPIA

Así nace SCHOCK · BA: una heladería original y cálida, que te invita a conocer cómo se hace lo que comés y te prepara para ser sommelier de helados.

Apostamos a un helado bien hecho, con sembrados de sabores traídos de Italia y producción artesanal a la vista de quien visita el local.

El paso final es un shock térmico, esencial para que el producto sea de calidad. Es el mismo shock que nos mantiene en movimiento: el entusiasmo de saber que estamos haciendo el helado que queremos hacer.

Te esperamos siempre.